Cuatro libros para leer en San Valentín

San Valentín by lakriticona“No se daban cuenta de que empeñarse en soplar unos recoldos que están casi extinguidos no deviene más que en agotamiento, y a continuación en hastío, y más tarde en aversión y, finalmente, en una fría batalla de aniquilamiento y conquista que dio en un matrimonio deshecho, un hijo a medias, un divorcio en diligencias y rencores varios”, de Cómo el amor no transformó el mundo, Ignacio del Valle

Nunca me ha gustado el día de San Valentín. Es un día horroroso, falso. Si no tienes pareja lo aborreces porque te recuerda precisamente eso, que nadie te espera en casa, que nadie te va a regalar una rosa, que nadie te va a llamar para decirte: “Te quiero, feliz día de San Valentín”. Si la tienes tampoco es mucho mejor. Te obliga a comprar una rosa, a decir “Te quiero, feliz de San Valentín” aunque estés enfadado, aunque ya no quieras. Un día de marca, un día de azúcar, un día creado por las grandes empresas para obligarte a salir a la calle, quitarte la pereza invernal de encima y comprar, de eso se trata. Comprar con la excusa del amor. Comprar para regalar. Comprar mientras besas. Comprar. Por eso he escogido estos cuatro libros de mi biblioteca. Cuatro libros que más que hablar de amor hablan del desamor, de las relaciones de verdad, de lo que pasa después de que la chica escoga al chico y la pantalla se funda a negro. Cuatro libros para leer en San Valentín si a ti también te parece un día horrible, un día de márketing, un día en el que sólo piensas una cosa: que pase rápido.

Alta fidelidad, de Nick Nornby. Ya he hablado de él aquí, pero es un libro que radiografía perfecto el hastío de un treintañero que no tiene nada, salvo sus listas de todo, su exnovia y su música. Si acabas de dejar una relación es perfecto. Abre los ojos. Ayuda. Entretiene. Calma.

La soledad de los números primos, de Paolo Giordano. Hay personas que son como número primos. Como esos  2, 3, 5, 7, 11, 13, 17…, tan cerca unos de otros, pero siempre con alguien por el medio. Tan independientes que nunca encajan, obligados a permanecer solos. Me prestaron este libro un viernes por la noche. Comencé a leerlo ese mismo día. No apagué la luz hasta que no lo acabé. Lo leí del tirón. Siempre lo recordaré como una novela triste y melancólica que habla de mucha gente que jamás encuentra la horma de su zapato, ese número primo que nunca encuentra su igual.

De cómo el amor no transformó el mundo, de Ignacio del Valle. Esta es una novela imperfecta que a mí me llegó como un regalo de cumpleaños hace más de una década. Recuerdo que disfruté mucho de su lectura porque abría una puerta a eso que pasa después del final feliz, de cómo la rutina marchita las relaciones, el hielo congela ese corazón que parecía incontrolable ante la otra persona. No sé si ahora me gustaría tanto, pero entonces sí lo hizo. Por eso cuando pensé en novelas perfectas para un día como hoy se me vino rápido a la cabeza. Es perfecto. El amor después del amor. De eso habla.

Algo tan parecido al amor, de Carmen Amoraga. El otro día os hablé ya de cómo me había gustado esta novela de Carmen Amoraga, la primera suya que leí. También es perfecta para un día como hoy. Va de mujeres que luchan por relaciones que nacen muertas, por amores que jamás llegan. Ana, Amparo y Silvana, tres amigas, tres mujeres, tres retratos del desamor (finalista Premio Nadal 2007).

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