Las alas del dinosaurio

Las alas del dinosaurio by lakriticona

“Para resolver un enigma- le explicó Soren- no hay que conformarse con la primera explicación; si no, solamente estarás adivinando”

No sé muy bien qué sensaciones me ha dejado Las alas del dinosaurio de la danesa Sissel-Jo Gazan. Por un lado me parece un buen libro, está bien armado y su trama, atrapa, sin demasiadas banalidades. He disfrutado leyendo, he aprendido, he arañado minutos al reloj para seguir, para avanzar, para saber y, sin embargo…, me han chirriado cosas, un par sólo, sí, pero con una potencia demasiado brutal y desagradable como para obviarlas. Es como leer un amoto o un ha de hacer sin hache. Por muy redondo que sea un texto son fallos demasiado enormes como para mirar para otro lado. Entonces, por eso, no sé si Las alas del dinosaurio es un buen libro o un mal libro. Me deja demasiadas contradicciones como para alcanzar la categoría de Muy recomendable, o Bueno simplemente, para trepar a ellas desde Sólo entretenido… Y, sin embargo, lo haría, te lo recomendaría.

Las alas del dinosaurio cuenta la historia de Anna Bella, una estudiante de doctorado, atacada por la inminente presentación de su tesina y acechada por los problemas. Y es que no soporta a su tutor, Helland, un tipo prepotente, de malos modos, insoportable. El otro no es mucho mejor. Tybjerg, un asocial, un genio loco con el que no se puede contar demasiado. Y claro, eso desespera a Anna, obsesionada con presentar su tesis y pasar página. Su tesis, por cierto, un interesante estudio sobre la irrefutable premisa de que los pájaros son los descendientes naturales de los dinosaurios, irrefutable para todos menos para Clive Freeman, catedrático y enemigo declarado de Helland y Tybjerg, empecinado en que aves y dinosaurios no comparten raíz. Y en ese cruce de artículos y acusaciones en revistas científicas está Anna. Anna, madre soltera (y abandonada), en permanente tensión con sus padres, la furia agitando su corazón como un volcán henchido de lava y una realidad que pronto estallará en mil esquilas, cuando su tutor aparezca muerto, en su despacho, con la lengua cortada, sobre el pecho, y miles de parásitos y gusanos habitando en su cuerpo. Es entonces cuando aparece en escena, Soren, El policía más insoportable del mundo, y comenzará tu lucha, lector, con el autor, intentando descubrir quién o qué mató a Helland y, sobre todo, por qué.

Pues bien. El libro está bien, insisto. Es interesante el retrato científico que Sissel-Jo elabora sobre el origen de las aves y los dinosaurios, fuente inagotable, por cierto, de películas y novelas. Pero, a veces, a pesar de la ambición didáctica, te pierdes. Debes volver atrás para poder entender los términos e investigaciones. Sin embargo, es innegable que esto es un plus de la novela. Porque aprendes. Además de pugnar con el escritor para descubrir sus trampas y laberintos, cuando la cierras sabes algo más de la vida y del mundo que te rodea. Además,  Sissel-Jo Gazan escribe bien. Se nota que trata de darle profundidad a sus personajes. Los llena de púas y miserias, los cuenta por dentro y por fuera, y eso también le otorga peso, otro plus por tratar de ser diferente, por intentar dejar huella.

Quizá te diría: “Este es un libro para llevártelo a la playa”. Sí, como los de Camilla Lackberg. Novelas policiacas que sólo tienen acción, en donde pasan cosas, pero a veces te da la risa ante lo pueril de las situaciones y de lo claro que se ve el truco. De hecho, hablando de Camilla, me compro todos sus libros, porque me entretienen y me gusta la novela negra desde niña, pero jamás en edición buena, siempre bolsillo. Me niego a pagar veinte euros por un libro que me entretendrá cuatro días, olvidaré pronto y jamás volveré a sacar de mi librería. Es como el fast food. Te lo comes y ya. Te salva en un momento puntual y con eso basta. Eso son las novelas de la Lackberg para mí. Libros para tirar del hilo y no pensar. Un puro reto. Atar cabos. Sospechar, equivocarse y acertar. Un cuarto de libra con queso. Punto. Porque jamás te llevarás a Camilla Lackberg a cenar a El Bulli.

Pues bueno, por un lado, Las alas del dinosaurio que me hizo pensar en lo peor de las novelas de Camilla Lackberg. Momentos planos, tópicos, actitudes que se esbozan pero no se explican (añadiré abajo al final de la crítica un apartado Spoiler, para no revelar la trama y poder desahogarme mientras os cuento por qué digo esto). Y, sin embargo, mientras leía también pensaba en lo mejor de Henry Mankell, para mí el mejor escritor de novela negra hoy en día. Fascinante por cómo consigue introducirte en la cabeza de sus personajes, cómo los sientes, cómo los ves crecer, cómo laten. Y cómo sus novelas tienen un peso tremendo. Por que van mucho más allá de la acción, del simple crimen. Porque en realidad son una excusa para hacer denuncia social, un retrato crudo de la mísera sociedad que hemos construido. Y es que a Mankell no le olvidas. Sigue siempre ahí, como ese primer amor que ninguna mancha de mora lograr borrar del todo. Ese nombre que, cuando pasa el tiempo, recorres en el lomo de un libro con los dedos, con nostalgia, antes de cogerlo de nuevo, de releerlo, de revivirlo.

Y a medio camino de esos dos estilos, está Las alas de los dinosaurios. Con una pizca de la Lackberg; su toque pueril, sus errores garrafales. Y otra de Mankell; su anhelo de dotar de trascendencia sus páginas, el intentar explicar la realidad, o al menos un trozo de ella. Así que mil seiscientos caracteres después sigo sin saber si es buena, mala o regular. Eso sí, si te ha parecido interesante lo que te he contado hasta ahora, no te leas el spoiler. Escribe mi lado más macarra… Y afilado.

SPOILER (no sigas leyendo si no quieres saber qué pasa)

A ver, cuando me refiero a actitudes que se esbozan pero no se explican me refiero claramente a Helland. Oh, qué tópico. El típico profesor inaguantable que, para más inri, no te soporta, que te trata mal, con gritos y malas formas pero que en realidad, oh, es un cacho pan, todo pura fachada (esto no os suena para nada, ¿verdad…?). Bien, pues…  ¿alguien puede decirme por qué Helland se comportaba así con Anna si luego resulta que era un tío de puta madre con todos los demás? Porque en la novela se lanza al aire pero después no se trae de vuelta a la tierra. “Pues mira tía, es que era así contigo porque le recordabas a su prima la del pueblo que tenía un talento bruto natural que desperdició en las barras de los bares por falta de mano dura y por eso, justo por eso, era así contigo”. Bien. Explicado. Pero aquí la mujer de Helland sólo le dice a Anna: “Él te admiraba, te quería, de hecho, fíjate, regalar este colgante con forma de huevo de dinosaurio cuando presentaras tu tesis y te hicieras doctora…”. Ohhhh. Y comieron perdices y tal.. Y una leche. Al final no tienes claro si el Helland este era el cabrón hipócrita que te pintan al principio de la novela, desde los ojos de Anna y Clive, o el tío de puta madre, brillante y sembrado de ironía, eso sí, que parece que en realidad era (esto tampoco os suena, ¿verdad?). Además de tópico es fallido. Un bluf, vamos.

Otro de los tópicos imperdonables que te encuentras en esta novela es que, ohhhh, el policía en dos páginas se enamora de la protagonista. Así, de repente. Ohhhhhhhhhhhhhhh. Jamás lo habíamos leído esto en ningún otro lugar. Y eso que el policía también arrastra detrás una historia para no dormir de las que te hacen temblar (una historia previa que, por cierto, a mí me pareció lo mejor del libro) pero, oye, es conocer a Anna y en dos ratos ya está enamorado, sí, enamorado, utiliza esa palabra, de ella… Vamos. Pamplinas. Lo lees y piensas: “Ohhhh, porque se acaban las páginas sino le pedía matrimonio, así, ya, también de repente…”. No es que no te lo creas. Es que suena a chiste. Y de los malos.

Pero el culmen del absurdo es la resolución del crimen. Y aquí me remango porque lo que Sissel-Jo hace es algo que, para mí, está totalmente en contra de la Principal Norma No Escrita de la novela negra. Y es que el asesino debe ser uno de los personajes de la trama, tiene que estar en la acción desde las primeras páginas (normalmente con un papel secundario, sin mucho peso al principio, de esos que parecen un mueble, pero ahí están, agazapados esperando su momento). Y para mí Sissel-Jo traiciona eso. Los dos asesinos (porque hay dos crímenes, Helland y otro) son personas de las que se habla, pero que no aparecen hasta mediada la trama. Así es muy fácil. “Mi prima la del pueblo, ay, qué santa era, que se perdió en los vericuetos de la noche”. Y después, zasca… “Ah, que mi prima la del pueblo resulta también es una asesina, pero vaya, que no quería hacerlo, eh, es que la pobre es muy buena y de lo buena que es es tonta”. Y otra leche para la Sissel-Jo. Que no, que tu prima la del pueblo no pinta nada aquí. Entiendo que lo que la autora pretendía era sorprender. “Mira quien era el asesino. ¿A qué no te lo esperabas?”. Pero creo que en este caso se pasa. Te traiciona. Te engaña. Te escribo un relato de trescientas páginas sobre un asesinato, pivotando alrededor de cinco personajes, para que al final el asesino sea tu prima la del pueblo, esa de la que te he hablado, tampoco mucho, pero que no aparece por allí hasta el final. Que no. Que así no vale. Ay… Si esto hubiera caído en manos de Agatha Christie le mandaba a la Sissel-Jo su batallón de mayordomos para que le dieran en un plis un curso rápido de Cómo ser un buen asesino sin parecerlo. Y dejando en paz a tu prima la del pueblo, que bastante tiene pa’ella la pobre.

3 pensamientos en “Las alas del dinosaurio

  1. Qué bien que haces los comentarios y el análisis de los libros. Pienso leerlo (gracias por el SPOILER) porque me encanta la novela negra, especialmente la novela negra escandinava y cuando encare Dinosaurio claramente, gracias a tí, sé de antemano a qué atenerme.

    • Jajajaja, gracias a ti, Richargamon, es que cuando me sale la vena macarra soy incapaz de contenerla 🙂 A ver qué te parece, quizá te guste. No es malo, de verdad, por lo menos tiene ambición, y eso ya es un punto, pero es que esos tres detalles a mí me han chirriado tanto, tanto, TANTO…! Un besote

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