Los boys

Los Boys de Junot Díaz

“El maestro nos decía que éramos como naves espaciales. Algunos de ustedes alcanzarán el objetivo. Entonces entrarán en órbitra. Pero la mayoría se irán quemando poco a poco hasta consumirse por completo, sin llegar a ninguna parte”. 

Junot Díaz me ganó como lectora en Así es como la pierdes. Su estilo ácido y directo, sus historias cortas. Los Boys sigue esa línea. Pero si en Así es como la pierdes el autor ponía el foco sobre Yunior y sus mujeres y Yunior y su hermano, éste es un libro lleno de madres abandonadas y chicos que aprenden de la vida en la escuela de la calle. La luz está sobre las relaciones entre los chicos (los boys) y sus madres. Y quizá todos sean la misma aunque en los relatos vayan cambiando. 

Está la madre temerosa y huidiza. La que tiene carácter. A la que no le salen las cuentas para comer todos los días. La que grita y baila como una adolescente. La que se esconde. Todas diferentes pero casi todas con algo en común: están solas, abandonadas por un marido que se fue. Y es que para mí, en esta novela de nuevo hay cuatro relatos que dan un sentido global a toda la narración: Ysrael y su némesis Sin cara y Fiesta, 1980 y Negocios. Dos relatos que comienzan y terminan la novela. Ysrael y Fiesta, 1980 al principio. Sin cara y Negocios al final. Los protagonistas coinciden. Los que cambian son los ángulos. La luz y la sombra de una misma historia. Sus dos caras. Sus dos voces. Actantes y actores al revés. Y así no hay miseria que escape a la luz.

Ysrael es un cuento inquietante: el de un chico cubierto por una careta de tela para esconder su vergüenza, su cara a medias, después de que un cerdo se comiera la mitad cuando era tan sólo un bebé. Y si Ysrael inquieta y sólo se relata su historia, en Sin Cara, que se siente, ni os cuento…

Mientras, Fiesta y Negocios son los dos hilos principales de esa trama total que parece estar sobre todas las historias: la de Yunior con sus padres o, mejor dicho, la de sus padres a secas, porque su padre deja de ser el pendejo que los dejó solos, borracho, empachado, del sueño americano, para convertirse en un pobre hombre en el relato que cierra el libro: Negocios, ese cuento que parece dar sentido a todo, incluso hasta a la trama familiar de Así es como la pierdes.

Me gusta Junot. Es una lectura ágil y cercana. Se lee fácil pero no es simplón. Al contrario, sus libros suelen dejar un regusto amargo, como de hiel, entre las chochas, pendejadas, joins y culos rotundos.

Muy recomendable.

3 pensamientos en “Los boys

    • A que sí! Es tan verdad como que el agua moja y el fuego quema. Junot es fácil de leer, pero jamás deberíamos confundirlo con simple, sus letras tienen más púas que un erizo, pinchan, cortan, abrasan. Besote!

  1. Pingback: La maravillosa vida breve de Óscar Wao | la Kriticona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s